EL MASAJE. ORIENTE Y OCCIDENTE II.

La fuerza de la gravedad tiende a comprimir nuestra  columna vertebral, la fuerza de la gravedad actúa sobre nuestra estructura como una prensa, favoreciendo el desgaste y las patologías vertebrales, el masaje occidental lucha contra este acortamiento compresivo, ayudando a relajar la musculatura de la espalda y generando un estiramiento saludable, descompresivo, que creará milímetros de espacio intervertebral que permitirán “respirar” a nuestra espalda, liberándola de la carga de esfuerzos excesivos mantenidos durante excesivo tiempo.

En el masaje occidental se presta atención especial a la estructura corporal, a la postura correcta del cuerpo, a que se produzca un alineamiento anatómico conforme a nuestra naturaleza bípeda, todo el tratamiento con masaje deberá cumplir la finalidad de descarga, de relajación, estiramiento, equilibrio, se actúa sobre grupos musculares superficiales y profundos, prestando una dedicación especial a las zonas del cuerpo en que se percibe dolor, para poner así todos los medios a nuestro alcance para eliminarlo o aliviarlo.

La posición oriental con respecto al masaje tiene un mayor contenido filosófico, se considera al cuerpo como un canal por el que deben circular libremente las energías sin obstáculo alguno, el objetivo del masaje será pues devolver a un estado de armonía los cuerpos que han creado barreras que limitan la libre circulación de las energías.

Existen unas energías de carácter opuesto: el yin y el yang cuando se encuentran en equilibrio dinámico nuestro cuerpo gozará de salud, cuando esta armonía se rompe el cuerpo se predispone a sufrir todo tipo de patologías.

El yin y el yang no son simplemente energías opuestas, el aumento de una implica la disminución de la otra en el mismo grado, ambas son complementarias y se afectan mutuamente, forman parte de una homeostasis permanente en la que el equilibrio se rompe y recupera una y otra vez. El yin  es el frío, el yang el calor, el yin es lo activo el yang lo pasivo.

En el masaje oriental se exploran las zonas calientes, frías, tensas, hipotónicas, la acción del masaje irá encaminada a lograr una circulación libre de las energías que nos recorren, de forma que se produzca un regreso a la armonía original. Aportaremos movimiento y calor a las zonas pasivas, relajaremos y estiraremos las zonas cuya tensión reprime la circulación energética. Desde esta concepción el masajista es un artista que primero observa con atención lo que encuentra ante el y luego explora con calma para luego realizar la tarea de equilibrar con sus manos un mundo de energías que nadie ve, pero cuya función se observa, busca por medio del masaje el logro de un equilibrio cósmico en un microcosmos corporal reflejo de un macrocosmos que dio origen a la vida  y nos mantiene vivos gracias a la danza de los opuestos.

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